Cómo empezar

Soy una mujer soñadora. Siempre tengo grandes metas, grandes sueños. Pero cuando la anorexia tocó a nuestra puerta, todo eso pasó a un segundo plano. Las personas que conocemos la anorexia de cerca sabemos que la vida tal como uno la conoce cambia para siempre una vez que comienza este viaje.

Una frase que he leído una y otra vez durante este proceso ha sido ‘No es una carrera corta, es una maratón’. Y en un comienzo pensé que los que decían esto podían estar equivocados. Pensé que quizás nuestra historia iba a ser distinta. Y a pesar de que leí  historias de personas que pensaron lo mismo y se dieron cuenta al tiempo que estaban equivocados, pensé que nuestra historia podía ser diferente. Llevamos 15 meses en esta maratón, y aún queda un tanto por recorrer. Pero hoy sé que la mitad del camino ya está recorrido, por tanto, siento algo de alivio a pesar del cansancio. Me motiva que queda cada vez menos. Y por sobre todo me motiva ver a mi hija feliz.

Si hubiese sabido todo lo que sé hoy, lo primero que me hubiese dicho en un comienzo  de esta maratón habría sido “Si logras que tu hija vuelva a pesar lo que corresponde (según su curva de crecimiento histórica) lo más rápidamente posible, pero de manera paulatina (para evitar el síndrome de realimentación), todo va a mejorar“. No lo habría creído, habría tenido miedo, pero habría hecho lo que finalmente terminé haciendo antes. Porque esto es básicamente lo que le salvó la vida a mi hija. Y no sólo a mi hija, sino que a miles de niños y niñas en el mundo. Todos unidos por esta enfermedad, todos unidos por la desesperación que sólo un padre en estas circunstancias puede comprender. Todos parte de este grupo al cual nadie quiere pertenecer.

Entonces, ya que te encuentras aquí, te digo lo siguiente: tienes la opción de seguir el tratamiento -incompleto y muchas veces perjudicial- psicológico, médico y nutricional basado en una perspectiva obsoleta de esta enfermedad, o tienes la opción de tomar el proceso en tus manos, educar a los profesionales de la salud que te acompañan, y avanzar desde un tratamiento basado en la evidencia. No estoy diciendo que no debes buscar apoyo médico y nutricional, pues es absolutamente necesario el apoyo de un especialista para tener la seguridad de que tu ser amado está médicamente estable. Pero, si el profesional de la salud con el que estás trabajando cree que el problema de fondo es la relación familiar, la sobreprotección de la madre, el miedo a crecer del niño, o cualquier explicación que apunta a un problema psicológico, y pone todo esto por sobre una estabilización médica, aléjate y busca a alguien que te apoye y no estanque el tratamiento en el camino.

No voy a decir que será fácil, porque esto es lejos de ser fácil. Te sentirás más solo y aislado de lo que jamás te habías sentido, tendrás dudas de si lo que estás haciendo es lo correcto, las personas que te rodean quizás no te comprendan y te llegarán comentarios ignorantes todos los días. Pero, si yo y miles de otras personas lo hemos podido hacer, ¿porque tú no?