To the Bone

Película de Netflix. Que ni siquiera puedo ver. Me gustaria ser capaz, para hablar con más propiedad de lo que voy a decir. Pero se me retuerce el estómago de sólo pensar en exponerme a esa experiencia. Por ahora me tendrá que bastar lo que cientos de mamás y papás en todo el mundo han compartido conmigo acerca de esta nueva película de Netflix. El mayor motivo por el cual no la puedo ver es porque la visión respecto a la anorexia que muestra es esa versión anticuada, obsoleta y simlemente falsa de lo que es esta enfermedad. Miles de madres y padres nos sentimos indignados, insultados y, por sobre todo, tristes. Tristes de que se haya perdido una oportunidad tan importante de reflejar lo que verdaderamente es vivir con esta enfermedad.

Y es que nosotros lo hemos vivido, con nuestras hijas e hijos. Hemos visto tras bambalinas lo que hace esta enfermedad en nuestros seres más amados. Los hemos visto convertirse en personas al borde de la locura, con los ojos perdidos, fragmentos de lo que alguna vez fueron, con un miedo inconcebible a la comida, asustados de lo que sus propias mentes les indica. Hijas e hijos, normales, cariñosos, cercanos, convertirse en desconocidos, como si un demonio los hubiese poseído.

Ya he leído suficientes reseñas de “To the bone”.

También sé que Lily Collins es la hija de Phil Collins, que sus padres se separaron cuando ella era niña, y que ella misma atribuye a esto, sumado a la relación conflictiva con su padre, la causa de su anorexia y bulimia.

¿Cómo es posible?

Es aquí donde encontramos nuestro mayor obstáculo: mujeres y hombres que sufren o han sufrido esta enfermedad y que transmiten la misma información que les fue entregada cuando estuvieron en un tratamiento realizado por ‘profesionales’ desinformados. Tus padres son los culpables. No quieres comer porque te da miedo crecer. No comer es una forma de controlar algo en esta vida que experimentas como fuera de control. Esto no se trata de la comida, se trata de un deseo inconsciente de dejar de existir, de volver a la niñez, de castigarte por la forma en que tus padres te han hecho sentir, etc.

Cuando estas explicaciones caen en los oídos de alguien que ha sufrido algo traumático (o no), estas explicaciones son consideradas, internalizadas, y finalmente, creídas, especialmente en una mente en formación. Lily Collins se compró la explicación de que, en lo más profundo, ella había elegido sufrir esta enfermedad. ¿Cómo no, si todo calza?

Pero, fíjense que nosotros, aquellos padres, madres, hermanos y sufrientes en donde la explicación del trauma no tiene cabida (una gran mayoría en este mundo de trastornos de la alimentación), nos informamos y comprendemos que esta enfermedad es un misterio del funcionamiento del cerebro y microbiota en aquellos que tienen una predisposición de base. Con cada día que vivimos este infierno, reconocemos que hay algo a nivel cerebral que está sucediendo, algo entre un Trastorno Obsesivo Compulsivo, una Fobia y una Psicosis. Nuestros hijos e hijas están presos de una enfermedad que ellos no han elegido, sino que los ha elegido a ellos.

Reconocer esto es especialmente fácil para aquellos padres cuyos hijos comenzaron a presentar la enfermedad durante la pre-adolescencia o niñez, porque aún se encuentran bajo un cuidado parental que permite determinar las influencias, alimentos e incluso gustos de nuestros hijos. Generalmente, estos niños y niñas tienen miedo de lo que les está sucediendo, no entienden sus sentimientos, piden ayuda, y donde claramente no existe un deseo irracional de ‘belleza’. Aparecen un sin número de obsesiones y compulsiones, unos directamente relacionados con el deseo de perder peso y otros no. Y mientras más desnutrido, el cerebro se vuelve más irracional.

Nadie, absolutamente nadie que no haya vivido esta enfermedad de cerca, sea en carne y hueso o como padre, madre, hermano o cuidador, puede comprender la complejidad de las manifestaciones de la anorexia. Y se me retuerce el estómago cuando veo estas ideas obsoletas reforzadas por un puñado de personas mal informadas, profesionales ‘formados’ en métodos antiguos, o sobrevivientes con vidas difíciles, donde la explicación del trauma tiene perfecta cabida.

Un sobreviviente que baja de peso para un papel en una película acerca de la anorexia no es un sobreviviente. Es una persona claramente frágil e ignorante del riesgo que implica someter a tu cuerpo a lo que alguna vez te llevó al borde de la muerte. Ni Lily Collins ni Marti Noxon (directora de la película) son modelos a seguir para mí y para miles de padres y nuestros hijos. Para nosotros, la tremenda oportunidad para educar a otros se ha visto nuevamente mermada por aquellos que siguen creyendo que la anorexia es algo que se elige. Pero, personalmente, mi esperanza se mantiene. Porque somos muchos los que estamos educando, estudiando, llevando los últimos descubrimientos acerca de las bases biológicas de la anorexia a diversas partes del mundo. Y en un futuro, espero que cercano, ‘To the bone’ será considerado como un error que no se debe repetir.

 

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