Comer

Comer. Tú hija/o tiene que comer. Pero su cerebro le dice que no. Se aterroriza ante la comida. Tiene pensamientos irracionales respecto a su cuerpo, a la comida, incluso respecto a la misma enfermedad. Es muy probable que tu hija/o te afirme que ella/él quiere estar así, que no quiere estar mejor, que se quiere morir. Y lo primero que debes hacer es separar a tu ser amado de la anorexia. La anorexia es el enemigo. Tu hija/o está atrapado en las garras de este monstruo. Y tu tarea es demostrarle a este demonio que cuando tu hija/o ya no tiene la capacidad de pensar y comer por su propia voluntad, tú estás ahí para ayudarle a volver a hacerlo. Ana te dirá que ella manejará a tu hija/o hagas lo que hagas. Y tú, de manera incansable, deberás demostrarle una y otra vez que no lo permitirás.

A muchas familias nos ayuda esta imagen, ver a nuestros hijos como víctimas de un demonio tan enorme que hasta uno se asusta. Pero de esto debemos sacar fuerzas y pensar que si nosotros estamos sufriendo tanto, nuestros hijos están sufriendo cien veces más. No hay nada más aterrador que ver a tu hijo con los ojos perdidos, golpeándose, gritando como si lo estuvieran destripando, sólo por encontrarse frente a un plato de comida. Pero este no es tu hijo. Esta es Ana. Este es un monstruo que, si no eres fuerte día tras día, terminará ganando, destruyendo la vida tu tu hijo y, de pasada, la tuya también.

VDHC. La vida se detiene hasta que comas. Como padres, nos debemos regir por estas siglas. Con amor. Con paciencia. Con mucha paciencia. Recuerda: tu hija/o no está decidiendo estar así. Está presa de una pesadilla interminable. Una pesadilla que continúa incluso a veces en sus sueños (mi hija tenía pesadillas de que tenía que sentarse, lo cual en su mente significaba engordar). Tu rol es hacer que esta pesadilla se acabe lo más pronto posible, y eso sólo se logra con mucho amor y paciencia.

Tu primer objetivo en esta maratón es que tu hija/o coma. Nada puede mejorar si esto no ocurre primero. ¿Los pensamientos irracionales? Producto de un cerebro desnutrido. ¿La depresión y ansiedad?  Potenciado por la desnutrición. ¿Los problemas para dormir? Adivinen.

Un cerebro desnutrido es un cerebro que no funciona correctamente. Un cerebro desnutrido de una persona con una predisposición genética a un trastorno alimentario es un cerebro al borde de la psicosis. Las personas con anorexia actúan y piensan desde la irracionalidad, por lo cual intentar razonar con ellas no es suficiente. Lo único que debes lograr en este momento es que tu hija/o coma, y que retorne al peso que le corresponde según su curva de crecimiento histórica.

Los padres tenemos distintas estrategias para este objetivo. Algunos deben interponerse entre su hijo y el plato de comida para que no salgan corriendo. Algunos despiertan a su hijo a las 7 de la mañana para lograr repartir adecuadamente las calorías a lo largo del día. Otros llaman a la policía cuando su hijo se pone agresivo o atenta contra su vida. Y la mayoría nos sentamos durante horas con nuestra hija, esperando pacientemente hasta que logra meterse una cucharada de comida a la boca. Es el trabajo más duro y extenuante que realizarás.

Pero alguien debe hacerlo. Alguien debe estar allí en cada paso del camino, tendiéndole la mano a este ser frágil, que de no ser por tu guía, se perderá en el abismo de la insanidad. No flaquees, porque tu ser querido sólo sobrevivirá a esta pesadilla si tú lo haces.

El método Maudsley sugiere que la persona afectada debiera consumir tres comidas y tres colaciones/meriendas al día, para facilitar la gran ingesta de calorías necesarias para la recuperación. En mi caso, logré que mi hija pasara desde 30 kilos a 45 kilos en un período de 4 meses con tres comidas al día y una colación (las cuales sumaban un total de 4000 calorías). Cada padre deberá evaluar la mejor opción considerando el estado del afectado y las calorías a ingerir. Es esencial que la cantidad de calorías ingeridas sea paulatina, para evitar el síndrome de realimentación. Para esto es importante contar con el apoyo de un especialista médico que sepa acerca de los riesgos del aumento repentino de ingesta alimentaria en personas desnutridas.

Te invito a ver el siguiente video, creado por Eva Musby, el primero que me llegó a las manos y que me permitió comprender mucho mejor la manera de emprender este desafío. Eva me ha permitido colaborar con los subtítulos. Esperamos seguir colaborando para facilitar esta información al público hispanoparlante.