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Los padres, familiares o amigos que lleguen a esta página estarán tan desesperados como yo lo estaba cuando mi hija comenzó a presentar los primeros síntomas de anorexia. En un comienzo fue tan difícil identificar el problema, porque los primeros signos de que había un problema ni siquiera fueron relacionados con la comida. De hecho, mirando hacia atrás (y conversando con mi hija acerca de lo que ella considera los inicios de esta enfermedad), los primeros síntomas comenzaron aproximadamente un año y medio antes del diagnóstico. La enfermedad fue insidiosa, lenta, y se profundizó de golpe. Los peores días, semanas y meses de mi vida se centran en la época en que la anorexia golpeó a mi hija y a nuestra familia con toda su fuerza. Fue un infierno.

Ha pasado más de un año desde ese momento aterrador en el cual me di cuenta de que mi hija tenía anorexia. Hoy es un día de diciembre, está nublado, yo estoy en mi cama escribiendo esto y mi hija está al lado mío haciendo manualidades. Tararea ‘Gymnopédie’ de Erik Satie mientras corta material. Hubo un tiempo en donde algo tan simple era mi mayor anhelo. Mi hija hoy ríe, come, juega, disfruta de la vida. No está 100% sana, pues su mente aún no está completamente recuperada. Pero hoy está más normal que enferma. Hoy está más viva que muerta. Hoy está feliz. Hoy está el vaso más que medio lleno. Logro ver una luz muy grande, ya no tan lejos, al final de este túnel. Y todo esto fue gracias a FEAST.

FEAST (Families Empowered and Supporting Treatment of Eating Disorders) es una página que le ha salvado la vida a miles de niños, niñas, jóvenes, adultos y familias. El tratamiento de mi hija se basó en gran medida en lo que aprendíamos (mi marido y yo) día a día tras la lectura obsesiva y constante de toda la información de esta página, en especial del foro Around the Dinner Table. Nuestra confianza absoluta de que tenía que haber otro tratamiento para esta enfermedad nos llevó a encontrarnos con FEAST, una comunidad de tremenda sabiduría, esperanza y motivación. FEAST le salvó la vida a mi hija y estoy agradecida de por vida a su creadora y colaboradores.

Deseo lo mismo para toda la población hispano parlante que no puede acceder a la información a la que yo accedí, debido al idioma, falta de acceso o desconocimiento. Los padres que se encuentran leyendo esto saben en lo más profundo que sus hijos no eligieron esta enfermedad. Y esta página les entregará las herramientas para tomar el proceso de sanación y recuperación de sus hijos en sus manos. Ustedes pueden sanar a sus hijos. Y es a través de algo tan simple como darles de comer.